
25 de agosto, 2026
El escenario del comercio minorista en General Pico atraviesa una etapa de profunda reconversión. Entre la retracción en el volumen de ventas, la readaptación permanente a las plataformas digitales y la necesidad imperiosa de recortar gastos fijos, los comerciantes locales reconfiguran su día a día para mantenerse vigentes en un mercado calificado por los propios protagonistas como "sanguinario".
La resistencia inicial a las herramientas digitales es cosa del pasado. Lo que antes se percibía como ajeno o complejo se transformó en la principal trinchera de ventas. El fenómeno del scrolling constante cambió las reglas del juego: hoy el cliente no solo transita menos las calles de la ciudad, sino que inicia y cierra su proceso de compra a través de pantallas, exigiendo inmediatez en respuestas, fotografías y links de pago.
“La gente hoy está escrolleando todo el día. Entonces, aparecer en redes, sí, obvio, nos tenemos que ir acostumbrando a que esto está cambiando.”
Sanchez aseguró que "Nos tuvimos que ir relacionando con toda esta nueva realidad. El volumen de venta ha cambiado. De todos modos el que te dice que no, te está mintiendo.”
"Antes teníamos un horario fijo de comercio, de 9 a 12 y de 15 a 19; hoy estamos todo el día pendientes del teléfono, al acecho de lograr esa venta y cerrarla desde el escritorio."
Este cambio en el comportamiento de consumo —especialmente marcado en las nuevas generaciones que resuelven adquisiciones enteras mediante mensajes rápidos— obliga a los comercios a operar en una suerte de guardia permanente, donde la venta online complementa o compensa parcialmente la menor circulación peatonal en las arterias céntricas.
Pese a la multiplicidad de estrategias digitales, la realidad macroeconómica imprime presión sobre el volumen de operaciones. Las voces del sector son unánimes al descartar relatos optimistas infundados: la contracción en la demanda es real y palpable en diversos rubros, con el sector textil como uno de los más golpeados al momento de definir rumbos.
Frente a este panorama, la consigna empresaria se resume en resignar rentabilidad unitaria para priorizar la rotación. Achicar márgenes sin sacrificar calidad, sostener planes de financiación y rediseñar la estructura operativa —en muchos casos pasando de alquilar múltiples locales a concentrar la actividad en uno solo— se convirtieron en las herramientas de supervivencia fundamentales.
"El mercado está muy sanguinario. Hay que buscar un horizonte y trabajar para eso; la ganancia hoy está en el volumen, y si hay que bajar los márgenes y achicar gastos fijos para seguir existiendo, se hace."
“Hay muchos sectores de Pico que han bajado los precios”, aseguró Sanchez.
Un clásico latiguillo regional sostiene invariablemente que "Pico es muy caro". Sin embargo, un análisis más detallado del mercado local revela matices que sorprenden al consumidor desprevenido. Lejos de la generalización automática, existen rubros y comercios específicos en la ciudad cuyas propuestas superan con holgura las ofertas de las grandes plataformas nacionales de comercio electrónico.
Como ejemplo palmario de esta dinámica, se destacan casos concretos en el rubro de electrodomésticos y climatización donde artículos específicos se comercializan a valores altamente competitivos acompañados de esquemas de financiación en cuotas sin interés que mejoran sustancialmente los precios de referencia en la web.
En este contexto de desafíos y transformaciones, el sector comercial convoca a un encuentro crucial esta misma noche en General Pico. La reunión tiene como objetivo central analizar la actualidad del comercio local, evaluar herramientas colectivas de resistencia y debatir las nuevas estrategias de adaptación frente a un consumidor cada vez más digitalizado y exigente.